Editado en 2013  (Oui Oui Records / Costurera Carpintero)

1. Siempres

2. No te alcanza
3. Un eco, un gesto, una señal
4. Como un motivo
5. Detenido y andando
6. La cama
7. Fin de fiesta
8. El tabú del agua
9. Pequeña luz con tanto ardor
10. Lo que no se puede decir
11. A quién
12. El ojo del cazador
13. Volver a Volver

Letra y Música: Gabo Ferro

Premio Carlos Gardel Categoría Mejor Álbum Canción Testimonial o de Autor


01. Siempres

Siempre es un camino perdido,
un lobo medio dormido y dormido,
diez pasos adelante y diez atrás,
un cansancio sin inspiración,
una puesta de sol en el oído.
Los dos ojos dormidos siempre.

Siempre es el aliento en el viento,
es agua ajena en el propio desierto,
los dos filos de un juramento,
nudos atando con desesperación.
Siempre es él gritándole al olvido
que todo tiempo pasado fue mujer.

¿Cuánto dolor serás capaz de provocar para saber
cuánto amor serás capaz de dar?
¿Cuánto amor serás capaz de provocar para saber
cuánto dolor serás capaz de dar?

Siempre es un tren detenido,
es toda el hambre frente a un plato vacío,
una flor profunda en el ombligo,
estar listo sin ningún destino,
una cinta negra en el vestido
de una niña sola en un salón.

Siempre es traición anunciada,
es pico y garra sin pájaro ni ala,
una peste elemental,
ropa abandonada en un placard,
un sombrero sin traje ni brillo
que nunca podrás volver a usar.
Siempre.
Siempre.
Siempre.

 

02. No te alcanza

Encuentro a la liebre que asusta al león que vive en el mar
y que no te alcanza.
Te busco una roca con forma de buey con siete coronas
y no te alcanza.
Parto una montaña para abrirla en cien, hago eco tu nombre
¿y qué? No te alcanza.
Acelero el tiempo, hago pan mi voz, te perfumo el viento
y no te alcanza.

No alcanza la liebre, ni el león, ni el mar.
No alcanzará el tiempo, ni el viento, ni el pan.
No alcanzará nada mientras te quieras ahogar
en esos mil mares que te hacen rodar.
No te llega, no te llegará.
No te llega, no te llegará.
No te llega… no te alcanza.

Te cazo una flor, le cambio el color, le enseño tu nombre
¿y qué? No te alcanza.
Me dejo morir cuando vos querés, te enjuago en mi boca
y no te alcanza.
Me voy de mi cuerpo, te dejo mi voz, yo te hago feliz
¿y qué? No te alcanza.
Encierro a aquel ángel que no habla de Dios, lo pongo en tu ropa
y no te alcanza.

No alcanza tu nombre, mi boca, mi voz.
No alcanzará el cuerpo, ni el ángel, ni Dios.
No alcanzará nada mientras te quieras ahogar
en esos mil mares que te hacen rodar.
No te llega, no te llegará.
No te llega, no te llegará.
No te llega… no te alcanza.

03. Un eco, un gesto, una señal

¿Qué es el otoño? ¿Dónde sucederá? ¿En el color?
¿En el aire? ¿En la hoja? ¿En la caída?
Hoy nada puedo recordar, apenas puedo caminar,
¿era un pie detrás del otro o era encima?
Una canción, un eco, un gesto, una señal,
ya no sé qué fue cierto o qué mentira.
Algo pasó que lo olvidé,
que veo al recuerdo y que lo siento
como a un resucitado entre los muertos.

No sé por qué ya lo olvidé,
no importa qué olvidé, solo lo olvido.
Siempre luché por recordar,
pero hoy qué buen regalo es olvidar.
Un sobre abierto, un escalón.
Hay cosas que prefiero no ligar,
como una cuerda y un puñal.
Hoy siento que me protege el olvidar.

Duermo diez horas, duermo diez más y al despertar
qué importa si es de noche o si es de día.
Las cosas tienen tanta paz que me olvido de respirar
y este ahogo trae algo familiar.
No voy a hundirme, no quiero entrar, no voy a averiguar
si algo ha pasado, pasa o pasará.
En el recuerdo se guarda una canción que es en plural,
pero el olvido canta en singular.

04. Como un motivo

Me decís que te puedo salvar,
que te puedo sacar de donde estás,
que te puedo sanar, que te puedo besar,
que te puedo soltar, que te puedo volar.
Me decís que yo te sé mirar, que yo te sé tratar,
que yo te sé tocar, que te puedo aclarar,
que te sé hacer brillar, que te puedo calmar,
que te puedo soñar.

Y acá yo… de piedra,
como un detalle, como un motivo
para que vos
te salves, te saques, te sanes, te beses,
te sueltes, te vueles, te mires, te trates,
te toques, te aclares, te brilles, te calmes,
te llores, te rompas, te cuides, te abrigues,
te enseñes, te muestres, te llenes,
te abrigues conmigo, pero sin mí,
como un motivo, conmigo…
pero sin mí.

05. Detenido y andando

Te soltás, te vas, te dejás ir
y aquí estás;
detenido y andando.
Corriendo sin saber a dónde vas,
ahí andás;
detenido y andando.

Bien detrás de tus párpados verás la Libertad,
no esa fantasía que se hamaca entre su bien y entre su mal.

Miraste y lo visto te aterró,
corrés de vos;
detenido y andando.
¿Es vuelo de escape o libertad
lo que volás detenido y andando?

La Verdad es las cosas que en el campo la noche dejó
en el suelo, en el aire, en el árbol y en la voz.

Detrás de lo malo hay lo peor,
más allá, vos
detenido y andando.
Garra no es guante, ni amo es amor.
Amo es patrón.
Detenido y andando.

Dormitá una tarde en la serpiente de este sol,
que tu cuerpo se haga un rayo y el perfume de una flor.

06. La cama

Hacemos la cama con la tragedia
y la deshacemos con la comedia.
Ya no actuemos mal, actuemos peor;
apagá las luces, que baje el telón.

Actué la cordura hasta donde pude,
donde vos leés loco, yo leo perfume.
No esperes que repita la línea que pasás,
vos estudiá la letra, que yo improviso mal.
¿Y si olvidás el guión ese que te enseñaron
y tan bien aprendiste de aquellos que montaron
la vida como tenía que ser?
Entregate al poema que vas a florecer.

¿No ves que no conmueve como nos conmovía?
La escena no es la casa, es escenografía,
cartón, clavo y pintura, montado en diagonal.
Yo en tu lugar me iría sin saludo final
en coche, en colectivo, en tren
o algún amigo que te pase a buscar.
Vení… tomá un abrigo.
No vaya a ser la cosa que tengas que volver
con una escena nueva que tenga que aprender.

Bueno, vamos cerrando, tenemos que acabar,
no me hago ningún drama si vos querés cerrar,
mejor que sea temprano, no lo tomes a mal,
no termines con llanto, ni grito, ni puñal.
Sé de tus preferencias por los sitios comunes,
pero esta vez tal vez un cierre que te anule
tanta mala actuación, tanto tango fatal,
un mutis por el foro y el aplauso final.

Hacemos la cama con la tragedia
y la deshacemos con la comedia.
Ya no actuemos mal, actuemos peor;
apagá las luces, que baje el telón.

 

07. Fin de fiesta

Fin de fiesta, la casa desierta;
todo duerme y todo despierta.

Alguien escribió en la pared:
“No soy tuyo hasta la muerte…
yo soy tuyo para siempre”.
Oigo a los perros hablar de lo que vieron ayer,
vieron fundar mil países y vieron caer un rey.

Qué extraña la primavera que llegó anoche al jardín,
dio el ciruelo un vestido carmín y dio encajes el jazmín,
faldas en las nomeolvides, medias en el alelí,
abrigos los pensamientos a medio cerrar y abrir.

Fin de fiesta, la casa desierta;
todo duerme y todo despierta.

08. El tabú del agua

Pongamos al sol las bestias, al sol pongamos el mar,
hagamos aire del agua para que empiece a aclarar.
Piden que cante bonito que han puesto al sueño a secar.
Pongan también la vigilia, que le cuesta reaccionar.
Vamos que viene la noche y que se va el sol.

El barro fue a tu vestido pues lo quería adornar,
collar de piedras y bichos, negro y marrón vendaval.
Pintá de rojo mi boca, la tuya no va a alcanzar
para alegrar al que vuelve y al que se pudo quedar.
Vamos que viene la noche y que se va el sol.

No caeré como quiera, sino como el cuerpo quiere.
Nunca como barro y agua;
caeré sobre vos como cae la nieve.

La música nada sola, la música toda sola,
la música toda junta; la música… ¡ah la música!
Lleva en los surcos un libro que intenta sacar del agua,
el poema se va a entregar y la música lo salva.
Vamos que viene la noche y que se va el sol.

09. Pequeña luz con tanto ardor

¿De qué querés te cante hoy,
pequeña luz con tanto ardor?
¿De un sol, de un río, de un mar, de amor?
¿De qué querés te canté hoy?

Yo nunca te pude engañar,
tampoco yo hoy quiero cantar,
pero no quiero elegir yo,
hoy será lo que quieras vos.

¿De ganar? ¿De volar?
¿De soñar? ¿De pensar?
¿De qué querés te cante hoy,
pequeña luz con tanto ardor?

Yo te conozco y vos a mí,
sé que te puedo hacer reír,
al menos hoy pueda ayudar
a poner dulce a tanta sal.
Ha sido fuerte, ya lo sé,
pero confío en nuestra fe.
Esta canción no va a curar,
pero te quiere acompañar.

¿De saber? ¿De brillar?
¿De bailar? ¿De gritar?
¿De qué querés te cante hoy,
pequeña luz con tanto ardor?

10. Lo que no se puede decir

No me abraces esta vez.
Alejate si querés saber.
Desatemos paredes y que suba el techo más alto que el sol.
Giremos a tiempo juntos para que nunca salga la luna
ni se venga la niebla, ni las sombras, ni la bruma.

Encendamos las luces de todas las casas que tenga el mundo,
abrí bien la mirada que acá estoy vestido y acá estoy desnudo.
Sabés bien que no existe secreto para el que puede mirar.
Sabés bien que no hice lo que pude, yo hice más.

Y ahora mirá, mirá, mirá, mirame bien,
es que no puedo, no quiero, no puedo, no quiero, no puedo hablar.
Voy a entregarme a tu mirada, solo a tus ojos nomás.
Lo que no se puede decir, se muestra.

¿Cuánto dura la cura? ¿Cuánto dura la enfermedad?
¿Desde cuándo lo malo es bien y lo bien es mal?
No te estires buscando mis manos, que tampoco las podrás tomar.
Pondré la distancia y el cuerpo, yo no pongo más.

11. A quién

A quién le hace mejor que yo te quiera
¿a mí o a vos?

Si tu amor es como un león
que duerme manso en mi balcón
bajo una nieve que hace florecer jazmines en sus garras,
entre su sueño y su pasión.

A quién le hace mejor que yo te quiera
¿a mí o a vos?
Amor decime a quién le hace mejor que yo te quiera
¿a mí o a vos?

Si mi amor es un sol de enero
que brilla ciego en tu alhajero
que se confunde entre las piedras y un profundo terciopelo
de cada sombra y cada luz.

A quién le hace mejor que yo te quiera
¿a mí o a vos?
Amor decime a quién le hace mejor que yo te quiera
¿a mí?

12. El ojo del cazador

Vamos alegría
que hoy soy todo tuyo y vos sos toda mía.
Vamos Felicidad
dejá caer al menos dos o tres perlas blancas en la herida,
que se confunda el nácar con la sangre y la saliva.
Vamos Oscuridad
dejate a los colores, dejame que te corra las cortinas,
que si la luz te enciende y te ilumina,
las cosas que no importan se marchitan
y caen hechas semillas que no prenden ni germinan.

La presa siempre está sola aunque corra en compañía.
El ojo del cazador la arrebató de su vida.

Vamos Tempestad
largate con honores, llevate lo que sobra y no se tira.
Arrancame al invierno que no migra,
dice que aquí es difícil la salida,
el aire le ha gustado y ha hecho un nido en cada silla.

Vamos Revolución
andate a nuestros cuerpos, venite y enseñanos tu canción.
Dejanos descansar sobre tu lomo.
Ninguna cuna más segura y fina
que aquella que nos echa, nos transforma y nos abriga.

La presa siempre está sola aunque corra en compañía.
El ojo del cazador la arrebató de su vida.

13. Volver a Volver

Frío;
hace tanto frío
que no puedo más que arder.
Estallará;
mi boca estallará
en dulce de esmeraldas, en pájaros y espinas, y un paso se abrirá.
Y yo me iré
como el humo al aire que no podrá volver,
me haré un tornado dulce, un perfume, una piel,
seré mi propio padre y así voy a aprender
que irse es volver a volver.

Afuera,
afuera solo el mundo,
puro aire para brujas y un tiempo que está y se fue.
Así,
con vértigo y vacío,
con mi cuerpo que es mío no me faltará nada
porque yo me iré como el humo al aire
que no podrá volver,
me haré un tornado dulce, un perfume, una piel,
seré mi propia madre y así voy a aprender
que irse es volver a volver
y a volver
y a volver
y a volver.

 

 

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