Editado en 2008

Letras y Música: Gabo Ferro

Canciones:
  1. Ahí va tu cuerpo al fuego
  2. Alguacil
  3. Los recuerdos son reflejos
  4. La fruta que disfruto
  5. En el aire
  6. Dicen
  7. La casa; nuestros discos
  8. Sigo el río
  9. Que nuestra mirada
  10. Nube y cielo
  11. Voy a montar un caballo
  12. Volví al jardín

Ahí va tu cuerpo al fuego

 

Ahí va;
tu cuerpo al fuego ahí va.
Ahí va tu cuerpo al fuego.
Que lo consume pronto, lo acaba sin tocarlo
porque a un cuerpo traidor no lo quiere ni el diablo.
Ni el diablo, ni su fuego, ni el barro de un pantano
pues a la vida que ahí vive tu cuerpo le da asco.
Ahí va;
tu cuerpo al fuego ahí va.
Ahí va tu cuerpo al fuego.

Lo quema en mi memoria y en la de los recuerdos
de las historias sanas y de todo lo bueno.
Ardiéndolo en el aire la tierra lo agradece,
no tendrá que pudrir lo que podrido viene.
Ahí va;
tu cuerpo al fuego ahí va.
Ahí va tu cuerpo al fuego.

Ahí va;
tu cuerpo al fuego ahí va.
Ahí va tu cuerpo al fuego.

Alguacil

Alguacil ¡Lluvia al fin!
Apurate que preciso el agua
que tengo la ropa sucia  y quiero la ropa blanca

El blanco se ve de lejos y vive lejos de acá
y si la ropa está sucia no va a verme desde allá

Alguacil ¡Lluvia al fin!
Apurate que preciso el agua
que tengo la ropa sucia  y quiero la ropa blanca

No quiero agua para el cuerpo pues le soy fiel, soy leal
y así mi cuerpo va limpio con ropa sucia nomás

Alguacil ¡Lluvia al fin!
Apurate que preciso el agua
que tengo la ropa sucia  y quiero la ropa blanca

Y si te sobre algún ala sosteneme arriba el sol
que con el sol bien arriba el blanco se ve mejor
Si acaso nunca aparece ha de ser porque no ve
Llevame en tu lomo al agua con la que lava sus pies

Alguacil ¡Lluvia al fin!
Apurate que preciso el agua
que tengo la ropa sucia  y quiero la ropa blanca

Los recuerdos son reflejos

La noche es una uva abierta entre los dientes de un niño
que cuando saca la lengua chorrea noche, chorrea vino.
Un vino oscuro que al sol se hace el aire que respiro,
intoxica la memoria, distorsiona lo vivido

Voy a pedirte un favor,
despabilame si pido que vuelva
lo que se ha ido,
que se aquiete lo movido,
que vuelvan los que han partido,
que vuelva el amor perdido,
los recuerdos son reflejos de espejos turbios torcidos

Que cosa extraña el recuerdo, recuerda raro el olvido,
no me muestra lo que tengo me muestra lo que tuvimos

La fruta que disfruto

No habrá canción de amor mientras vos estés cerca
porque el amor se cierra cuando hay algo que aterra

La fruta se abre sola si la muerde la boca,
se defiende, se cierra, se envuelve si un cuchillo la corta

Un cuchillo desgarra, mata la fruta, la ahoga.
La boca viva la abre; un cuchillo deshonra

Si comerse pudieran las rocas y la tierra
con mi boca seguro esas cosas se abrieran

Mas las frutas en frente de tu cuchillo se cierran
Su piel, carozo y pulpa frente a tu boca enferman
y tienen pesadillas al soñarse tragadas por tu garganta sucia
por ser tuya; por nada.
No se cierra la fruta por nada,
la fruta que disfruto me disfruta.
Con vos la fruta muere loca; estrangulada

En el aire

Subo al árbol lo más alto que puedo, no para ver más,
subo para dejar el suelo, para verlo.
Hoy no pondré mi mirada al frente ni adelante,
quiero a mis ojos y a mis pies colgados; en el aire.
No me grites que no puedo escucharte,
si me susurraras con tus ojos podría contestarte
Tu boca apunta al cielo pero tu palabra sangra el aire,
ese rencor es el ancla mejor para que tu voz no arranque.
Subí, no me pidas que baje para no ver más
Este aire es el país más soberano que pueda habitar

Dicen

Si el dolor te despierta cuando dormís de día
poné a dormir la noche que sanará la herida.
Me dicen sangra un tiempo, parece no termina,
pero un día llega el día – dicen – y la noche termina

La noche de la noche y la noche del día
Me dicen llega el día y la noche termina

Que limpie mi alhajero, que haga lugar,
que salga a cazar frutas para adornar
con azúcar y perlas mi pelo, mi mirar
para entrar en el mundo,
para endulzar la noche de la noche
y esta noche del día
Me dicen llega el día y la noche termina
La noche de la noche y la noche del día
Me dicen llega el día y la noche termina

La casa; nuestros discos

Fundamos nuestra casa comprándonos los discos,
poniendo nuestros nombres juntos en cada tapa,
y ahora que la casa se ha llenado de ruido
la música se marcha y se lleva los discos consigo

En la estampida tiembla lo que debe decirse
y así nos separamos sin hablar de los discos.
Una tapa en tu bolso con su disco en el mío
y así se fue quedando, solos, rayados, partidos

Una familia es pobre solo mientras se desgarra.
Hay grietas en las cajas, hay estuches partidos,
las tapas sin sus discos, los discos sin sus cajas,
las letras se han perdido y si aparecen se escapan

Y así quedo la casa que alguna vez fundamos,
partida por los discos que alguna vez unimos.
Quebrados, separados, regalados, perdidos,
las tapas con borrones sobre tu nombre o el mío

Sigo el río

Sigo el río que imagino,
de esta gente y de esta calle me hago un río,
un río ancho, un río divino,
soy un mago que hace ríos,
que hace hadas desconsoladas que lloran hilos de lana
de estas muertas con vestido,
que hace peces voladores nadando en te de colores
de estos hombres que se empujan, que corren cuando camino,
cuando nado en este río,
en el río que imagino
Tocame
Tocame y llevame al río
No me dejes a un costado soy un mago que hace ríos
Entre tantos hombres serios que te miran, yo me río
Soy un mago que hace ríos
Soy un mago… un buen partido

Que nuestra mirada

El espacio era uno hasta que una palabra
de un solo golpe seco fundó en una dos playas
Entre una playa y la otra cruza nuestra mirada
como un puente de hilo como una bala errada

No somos dos
No somos nada, nada,
nada más que nuestra mirada

Y andamos por los cuartos con las bocas descalzas
cambiándonos la ropa, sacudiendo las mantas,
hablándole a los libros, leyendo nuestras almas,
subiendo la escalera cuando el otro la baja

No somos dos
No somos nada, nada,
nada más que nuestra mirada

Esquivando sentidos cansamos nuestra casa
zurciendo los espacios quebrados, sin palabra
Y cuando se haga noche, y cuando se haga calma,
se cerrarán los ojos pero no la mirada

No somos dos
No somos nada, nada,
nada más que nuestra mirada

Nube y cielo

Tanto tiempo confundí a la nube con el cielo,
todo el tiempo que dormí; todo el tiempo
Nube, cielo
Cielo, nube y cielo
Nube, cielo,
cielo, nube y yo.
Mientras dormía la nube se iba
a ser parte del cielo de otro que no dormía
Nube, cielo
Cielo, nube y cielo
Nube, cielo,
cielo, nube y yo
Y así vivía
tomando a la nube como el mismo cielo
Hasta que un día se conmovió el trueno
y me despertó antes que cubra la nube al cielo
¡Trueno!
cielo, nube y cielo,
nube, trueno,
cielo, nube y yo.
Desperté y vi que donde debía estar la nube,
había colores y otro calor,
había perfumes y había un sol
trueno, cielo, nube y cielo
Nube, trueno,
cielo, nube y yo.
Volvés, llovés, llorás, contás
que no podías olvidar la luna,
que soy tuyo, que me amas,
que el cielo cambia, la nube jamás
Trueno, cielo, nube y cielo,
nube, trueno,
cielo, nube y yo.
Me acaricias y reclamás volver a ser todo mi cielo
Pero nube… ¿es que no ves
qué ahora conozco el sol y el cielo?
Nube, trueno
cielo, nube y cielo
Nube, trueno, cielo, nube y yo
Nube quedate pero ya no me creo que sos el cielo,
ya no me pierdo el calor del sol,
ya no me pierdo el color del cielo
Nube, trueno,
cielo, nube y cielo
Nube, trueno,
cielo, nube y yo
Nube… ¡Trueno!
Cielo, nube y cielo
nube, trueno,
cielo, nube y yo.

Voy a montar un caballo

Voy a montar un caballo que sepa el camino a casa
Será lento y perfumado, el camino y el caballo
Montaré en pelo el perfume y llegaremos temprano,
con semejante caballo no va a haber jinete malo

Vos estarás esperando con toda la casa abierta
y el sol en las alacenas arma un sistema de estrellas,
nuestras tazas son planetas que giran por la madera
y un día dura una vuelta del sol a la azucarera

Mientras esta noche dure, y espero al caballo en vela,
te voy pensando en silencio sin conocerte siquiera
Ya te regalé mis cosas, las que tuve, tengo y tenga
pues no quiero tener nada para el momento en que vengas

Vos ya me estás esperando con toda la casa abierta
y el sol en las alacenas arma un sistema de estrellas,
nuestras tazas son planetas que giran por la madera,
un día dura una vuelta del sol a la azucarera
y un siglo irá en lo que lleve ir de una siesta a otra siesta

Voy a montar un caballo que sepa el camino a casa
Será lento y perfumado, el camino y el caballo

Volví al jardín

Cuando te fuiste volví al jardín
que había descuidado de tanto ir
persiguiendo el secreto que descubrí;
cuando los ojos se abren vuelve el jardín

Esa peste que ardiste pudrió la tierra,
el pasto, los frutales, las cosas buenas.
El árbol de naranjas, seco por siempre,
no ha dejado ni una simiente,
tenía frutas preciosas, solo por fuera,
pero ni una semilla que fuera buena

Sos lo que perseguías, sos esa tierra
lejana de tus cosas, sos patria ajena
Ni bien dije a la tierra que no volvías
nacieron flores nuevas todos los días
Es más, dejé la casa, duermo en la tierra
bajo un árbol enorme que me da fuerza
La felicidad no fue tenerte,
la felicidad total fue perderte

Cuando te fuiste volví al jardín
que había descuidado de tanto ir
persiguiendo la bestia que descubrí
cuando los ojos se abren vuelve el jardín

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